37a edición del Festival del Cine Americano de Deauville

Desde hace 37 años tiene lugar en septiembre el Festival del Cine Americano de Deauville. Rindiendo homenaje a sus autores principales, el festival recompensa -desde 1995- las mejores creaciones del cine independiente americano.

De entre las 14 películas que en esta 37a edición entraron en competición destacaron, según informó el certamen, «Detachment», de Tony Kaye, que se hizo con el premio revelación Cartier, y «The Dynamiter», de Matthew Gordon, a la que se le concedió el galardón del jurado. Pero fue Jeff Nichols quien se llevó el palmarés tras 10 días de certamen, por su película «Take Shelter».

Protagonizada por Michael Shannon y Jessica Chastain, «Take Shelter» narra la bajada a los infiernos de un padre de familia. Curtis lleva una existencia tranquila hasta que comienza a verse superado por pesadillas apocalípticas y violentas alucinaciones, sin que sepamos si son visiones premonitorias o simplemente su herencia de madre esquizofrénica. Aunque la película recurre a los artificios habituales del género de terror, consigue crear en nosotros un sentimiento de empatía por este padre de familia avergonzado por la vulnerabilidad que le domina.

Personalmente, me gusto más «The Dynamiter», una historia costumbrista cuyo eje central son dos hermanos que viven con su abuela en la hambrienta Mississippi. También me pareció muy interesante la película proyectada durante la ceremonia de clausura, «The Artist». Un fantástico Jean Dujardin caracterizado en decadente actor de cine mudo que lucha por sobrevivir en el momento en el que el sonido llega a Hollywood. La película, rodada en blanco y negro y sin una sola palabra, me recordó bastante a aquel «Crepúsculo de los Dioses»  de Billy Wilder.

Entre toma y toma -la entrada al festival te da acceso a todas las proyecciones-, pudimos pasearnos por la ciudad y comer en la playa. Deauville es una localidad situada en el departamento de Calvados, perteneciente a la región de la Baja Normandía. Gracias a sus puertos, marinas, centros de conferencias, casino y hoteles de lujo, Deauville es considerada como la  «reina» de las playas normandas.

Deauville se puso de moda con las visitas de Napoleón II a la costa Normanda, que convirtieron a la zona en lugar de moda. Pronto aparecieron los especuladores que empezaron a desarrollar las infraestructuras necesarias para acomodar a los miembros de la corte imperial y a la creciente burguesía de París. La Segunda Guerra Mundial dejó estragos en esta ciudad-balneario. Durante los años 1960 la afluencia empezó a decrecer aunque actualmente sigue siendo uno de los destinos de fin de semana favoritos de los ricos, sobre todo de los parisinos, por su relativa proximidad geográfica (unas 2 horas de ruta).

 

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