Seducid@s por Prince

Hay artistas que se suben a un escenario. Prince se lo come. Ayer nos ofreció un show sobresaliente en el único concierto en Francia de su gira europea 2011. Acompañado por ocho músicos de talla internacional, destacó el saxofonista Maceo Parker, antiguo colega de James Brown.

Fue un espectáculo simple, sin los derroches de luces y colores a los que nos estaban acostumbrando últimamente los organizadores de conciertos. Pero Prince no necesita de efectos especiales ni de play-back para enmascarar sus chillidos. Y es que este fenómeno de voz y guitarra se reveló un show-man de los pies a la cabeza, dominando también el bajo, el piano e interactuando sin cese con el público. El concierto de ayer ha conseguido grabarse en mi memoria como el mejor de los que he visto hasta la fecha.

El maratón comenzó a las nueve como programado con la canción «Controversy», seguida por «Musicology» y por versiones de otros artistas como la funky «Come together», de Sinead O’Connor o el «Don’t stop till you get enough» de Michael Jackson. Con ritmos de funk, de jazz, de swing y de rock, Prince no paró ni un momento de jugar con nosotros, de improvisar. Más que un concierto esto fue una sesión de jam. Se lo pasaba bien, y nosotros también.

Me gustó mucho la pantalla en forma de ojo al fondo del escenario del Stade de France, particularmente bajo. Como una ilusión óptica, nos parecía ver a Prince como si estuviéramos en primera fila. Fue de agradecer, ya que gracias a esta simple idea, se evitaron los típicos empujones de la gente hacia delante. Cada cual se quedaba en su sitio, y a todos se nos dio por bailar, primero entre nosotros y luego con los vecinos.

Una hora duraron estos momentos de groove con los que nos deleitó el virtuoso. No tuvimos tiempo de aburrirnos. En este anochecer de verano, entre las cervezas, el aire y la música, planeábamos. A partir de las once, en cuanto se hizo de noche, Prince encadenó sus grandes éxitos. El «Purple rain» fue un verdadero escándalo, lo reinterpretó, lo alargó, lo moduló, acabando en apogeo bajo una lluvia purpura. Prince nos dice adiós… Pero el público pide más, y vuelve para una serie de bises, nada menos que con un medley de más de veinte minutos… ¡Vaya fiera! Pero llegó la hora del adiós definitivo y Prince nos sorprende una vez más. Este hombrecito de 53 años consiguió rematar el estadio en pleno con una versión electrificante del mítico «Kiss».

Prince ha conseguido dar una lección de savoir-faire a la escena musical actual. Con un muy buen trato entre músicos y coristas, con un trabajo bien hecho y humilde y con mucha música, y de la buena. Prince nos ha sabido conquistar. Mis respetos.

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